«Misioneros Apóstoles de la Palabra» (Música)

Las malas palabras

18 Oct 12 - 14:07

LAS MALAS PALABRAS, ¿UN VOCABULARIO INOFENSIVO?

Por: Juan Carlos Lázaro (Misionero Apóstol de la Palabra)
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“No acostumbres tu boca
a las groserías: sería pecar con palabras” (Siracides 23,13)

 

“Arranquen de raíz de entre ustedes
disgustos, arrebatos, enojos, gritos,
ofensas y toda clase de maldad”
 (Ef 4,31)

 

Por todos lados a donde vamos es común escuchar a muchos emplear un lenguaje grotesco con palabras altisonantes, las cuales han convertido ya en un cierto lenguaje “popular” para muchos. Y hoy en día a muchos ya no les importa emplear “palabrotas” incluso de carácter sexual enfrente de cualquier persona, ya sea niños, mujeres, etc.

¡Hasta donde estamos llegando!

 

PERO, ¿ES BUENO TODO ESTO?

 

Para empezar, ya, tan solo con este texto bíblico que vamos a mencionar podemos darnos cuenta que ese lenguaje que utilizan y promueven muchos no es un lenguaje que agrade a Dios:

“Busquenlo que agrada a Dios”  (Ef 5,10)

 

Y para quienes ya decir malas palabras es una costumbre podemos emplear para ellos las siguientes palabras de San Pablo:

“sigan el camino del amor, a ejemplo de Cristo…
no digan palabras vergonzosas, disparates y tonterías.
Nada de eso les conviene, sino más bien
dar gracias a Dios” (Ef 5,2-4)

 

Bien, creer que emplear malas palabras ya es algo normal en la vida cotidiana, es una grande equivocación. Tenemos que recordar que somos templo de Dios (1Cor 3,16-17), y como templos de Dios tenemos que inspirar amor de Dios, paz y bendición; solo los demonios insultan puesto que en ellos está representada la maldad.

 

El lenguaje grotesco, obsceno y altisonante, corresponde a seguirle el juego al demonio el cual quiere impregnar de su esencia todo el comportamiento humano. San Pablo dice:

 

¿Podría haber armonía entre Cristo y Satanás? (2Cor 6,15).

 

EL LENGUAJE ALTISONANTE ES VIOLENCIA VERBAL

 

Queda claro que el lenguaje altisonante es una forma de agredir, es violencia verbal, denigra a las personas.

“Que no salga de sus bocas ni una mala palabra,
sino la que sea conveniente para edificar
según la necesidad y hacer el bien a los que los escuche
"
(Ef 4,29)
 

Dice San Pablo que tenemos que ansiar los dones espirituales que edifican a la Iglesia (1Cor 14,12).

 

Muchos agentes de pastoral con buena voluntad pero carentes de una buena formación religiosa son a menudo causa de escándalo para la gente de conciencia débil porque utilizan muchas veces un lenguaje altisonante que en nada ayuda a la edificación de la Iglesia, sino todo lo contrario.

“Si alguno se cree muy religioso,
pero no
controla sus palabras,
se engaña así mismo y su religión no vale.”
(Stgo.1,26)

 

Vemos, que acostumbrarse a decir malas palabras o utilizar un lenguaje altisonante y obsceno no es algo que agrade a Dios y en este aspecto tenemos que resaltar la necesidad de hacer conciencia. Que cada persona entienda, que el lenguaje al que muchos están acostumbrados no agrada a Dios y tiene sus riesgos.

“Entiendan, pues, que uno llega a la
verdadera rectitud a través de las obras y no sólo por la fe.” (Stgo.2,24)

 

El apóstol Santiago dice que hay que tener cuidado con la lengua (Stgo. 3,5-11).

“De la misma boca salen la bendición y la maldición.
Hermanos, esto no puede ser así.”
(Stgo. 3,10-11)


Jesús dijo que: “mancha al hombre lo que sale de su boca” (Mt 15,11).

 

 El hombre creado por Dios está llamado a la santidad y el lenguaje grosero presente en nuestro ambiente no es compatible:

“¿No saben que la amistad con este mundo es enemistad con Dios?
Quien desee ser
amigo del mundo se hace enemigo de Dios.”  (Stgo. 4,4).

 

Hemos visto como la Palabra de Dios nos ilustra con respecto a esta forma de hablar de parte muchos. Un lenguaje, como ya vimos, que no corresponde o no es compatible con el Evangelio.

 

Algunos dicen: “pero ya es algo común” “es algo normal, todo mundo lo hace” Recordemos que no porque sea algo “común” es bueno, ¡claro que no es bueno!

 

¿CÓMO PODER DEJAR ESOS MALOS HÁBITOS?

 

Pues, ante todo, entregándote con sinceridad a Jesucristo. Esos malos hábitos son ataduras que te impiden una buena relación con Dios. Confía en Él, los sacramentos, la oración y el acercamiento a la Biblia te ayudarán.

 

Recuerda que los cristianos tenemos que ser luz del mundo y sal de la tierra.


Anonymous

Yesenia Hernandez

18 Oct 2012 - 08:22 pm

waooooooooo ke lindo mensaje para cada uno de nosotros ke keremos hacer la diferencia como catolicosss, claro ke es importante cuidar nuestro vocabulario ya ke es lo ke nos identifica como personas al momento de expresarnoss... gracias hnos por evangelizar con estos articulos tan necesarios para nuestro crecimiento como personas cristianas...

Anonymous

Teresa Dalesandro

19 Oct 2012 - 06:04 pm

Desde muy pequeñas mi madre nos enseñó a no decir malas palabras. Nos dijo que eso no agradaba a Dios y era vergonzoso. Cuando digo que nunca en mi vida dije ninguna nadie me lo cree. Tengo un hijo de 29 años que hace lo mismo. Nunca dijo ninguna.Personalmente me molesta mucho oirlas y no pienso hacerlo jamás.

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